Por ELNUEVODIA.COM El suicidio del soldado Nokware Rosado mantenía absortos a varios allegados del joven de 28 años porque no podían creer su trágica muerte.
Migdalia Estrada, suegra del militar, quien debía regresar hoy a sus responsabilidades militares para reintegrarse a corto plazo al escenario bélico en Irak, dijo a El Nuevo Día que su hija y su yerno “estaban felices”.
Por eso le sorprendió lo ocurrido el domingo en la mañana, cuando Rosado se privó de la vida en un motel ubicado en Levittown.
“Él llegó de sorpresa a Puerto Rico. Se estaba quedando con su hermana, Flora, y el sábado se fue de fiesta con Dalises y con una pareja de amigos. Estaban felices”, manifestó Estrada.
Sin embargo, el joven militar había expresado a varios familiares que no deseaba regresar a Irak.
El soldado será sepultado el jueves. Su velatorio se efectuará en la funeraria Levittown Memorial.
Estrada, de otra parte, reveló que Nokware había sufrido el suicidio reciente de un compañero soldado. “Él nos dijo que hace unos meses su mejor amigo se suicidó en la base”, precisó la suegra.
Mientras, lo que discutió Rosado y su esposa Dalises minutos antes de que el militar tomara la determinación de privarse de la vida no está claro todavía para las autoridades.
El jefe de la División de Homicidios en Bayamón, Edilberto Rivera, dijo a ELNUEVODIA.COM que se sabe que el matrimonio discutía aparentemente sobre el regreso de Nokware a Irak, pero no se tiene información precisa sobre cómo se desarrolló esa conversación.
Rivera aclaró que la viuda del soldado no ha podido ser entrevistada a fondo. En tal sentido, sostuvo que la Policía desconoce si hubo algún choque fuerte de opiniones u altercado entre la pareja, antes de que Nokware saliera al garaje.
“La esposa (Dalises) regresó a Puerto Rico en diciembre, debido a que un hermano de ella fue asesinado. Ella se estaba quedando en casa de la mamá. El (Nokware) completó un entrenamiento. Le dieron unos días libres. Llegó a Puerto Rico y se estaba quedando en casa de una hermana. Como la pareja no tenía un espacio (propio) para compartir, deciden ir al motel y estando allí en un momento el se alejó (de la habitación) para fumar”, dijo Rivera.
Según la pesquisa preliminar sobre la trágica muerte, cuando Dalises notó que Nokware se tardaba, salió al garaje y lo observó colgando del techo. Rosado Muñoz, de 28 años, debía regresar hoy a una base militar en Texas y eventualmente sería trasladado a Irak nuevamente.
De acuerdo con familiares, Rosado Muñoz sufría trastornos psicológicos tras su primera estancia en Irak. “Le había dicho a mi hija que no quería volver a Irak”, sostuvo Migdalia Estrada, la suegra del soldado.
“Estaba recibiendo tratamiento psiquiátrico y le dieron medicamentos. Yo no entiendo cómo lo pueden enlistar de nuevo y mandarlo otra vez a Irak, si estaba con trastornos (por el primer servicio en el Golfo)”, agregó Estrada.
Según el teniente Luis Díaz Vega, poco antes de su fatídica decisión, Rosado Muñoz “le dijo a su esposa: ‘Chica, esto de volver a Irak me tiene mal. No sé qué voy a hacer’ ”.
Díaz Vega explicó que “ella (Dalises) se estaba lavando al cara en el baño del motel cuando su esposo le dijo: ‘Voy un momento al carro. Vengo ahora’ ”. Eso sería lo último que le escuchó decir antes de encontrarlo en el garaje. “Ella nota que él se está tardando más de lo común y va a averiguar. Cuando abre la puerta, lo encuentra colgando del techo y empieza a gritar”, relató el teniente Díaz Vega.
Precisó que empleados del motel Las Villas descolgaron a Rosado Muñoz “pero ya había muerto”.
El jefe de Homicidios indicó que después del sepelio del soldado procurarán entrevistar a fondo a la viuda e indagar sobre circunstancias previas al deceso.
En el lugar de los hechos, no se ocupó documento alguno, ni carta suicida, como ha ocurrido en otros casos, agregó el directivo policiaco.
Mientras el teniente Díaz Vega indicó que en la cabaña utilizada por el matrimonio no había evidencia de pelea, ni de utilización de drogas o alcohol. “El muchacho ya había manifestado a la hermana y a la esposa que no quería regresar. Incluso se trató de quitar la vida previamente en la base. Tenía la esperanza de que no iba a volver, pero hace unas semanas se lo dijeron y comenzó con los comentarios de suicidio”, añadió Díaz Vega
A Nokware le sobreviven sus dos hijas, Natalie y Denare, y su esposa Dalises, quien está encinta. “Ellos estaban buscando otro hijo”, dijo el padrastro de la joven viuda, Roberto Rodríguez. “Para nosotros, a Nokware lo mató la guerra”, concluyó, por su parte, Doña Migdalia.
La psicóloga clínica Sonia Santiago, portavoz del grupo Madres contra la Guerra, argumentó que los soldados sufren “un estrés demasiado grande”. Eso es algo que denominamos como síntoma postraumático de estrés inducido por combate, indicó. “Si la persona ve que tiene que regresar a un escenario de guerra, se revictimiza cuando tiene que enfrentarse nuevamente a la situación. Hay un problema de salud pública dentro de las tropas”, sostuvo Santiago. “El 2008 fue el año en que más soldados se suicidaron”, agregó.